Friday, October 7, 2016

Día 1 del seminario "Democracia como respuesta a la violencia en América Latina" y La favela Mare


Ayer fue el primer día del seminario “Democracia como respuesta a la violencia en América Latina”, en Río de Janeiro. Terminé el día con muchos aprendizajes y reflexiones que quisiera compartir con ustedes, sobre todo porque el evento es dentro de la favela Mare. A pesar de que todos los días voy a las comunidades y sé que en algunos lugares tomar una foto de la fachada no es lo más prudente, caí en este juego apenas me encontré con lo que es la favela Mare. Por supuesto, justo después de capturar la imagen uno de los organizadores me comentó que no era seguro hacerlo.

Mare es a ras del suelo, es decir, no es un cerro, como otras favelas de Brasil o los barrios caraqueños. Me sorprendió mucho ver a solo 5 minutos de una calle principal a jóvenes con armas largas en casi todas las esquinas.  Es una ciudad llena de contradicciones: así como están estos chamos y un fuerte olor a droga por las calles, también hay organizaciones como Redes de Mare, donde se hace un trabajo fascinante. Vi niños recibiendo clases en talleres de arte.  Es fascinante que la imagen de esta comunidad esté compuesta por una fuerte presencia de armas y ve los servicios básicos no funcionan bien, pero también  por un edificio, que no destaca ni es pretencioso, pero dentro de él está una organización haciendo un trabajo increíble. También está el Observatorio de Favelas muy cerca.

Favela Mare

Favela Mare 

El director de Redes de Mare, una organización que está en la favela Mare, en la comunidad Nova Hollanda, comentó que este lugar tiene más habitantes que el 90% de las ciudades de Brasil. Como todas las favelas de este país, la seguridad es el gran reto. En Mare hay grupos paramilitares asociados a las drogas y batallones de policía, por lo que se genera mucha violencia. Detalle: En Mare 10% de la gente es analfabeta, frente a Mare queda una de las mejores universidades del país.

¡La seguridad es un derecho! ¡Es un problema de Rio y de Brasil, no solo de Mare! Son las consignas con las que han movilizado a la comunidad.

Quisiera compartir con ustedes una breve explicación de los ponentes del día miércoles y una breve reflexión de cada uno de ellos.

Raquel, del Observatorio de favelas se está dedicando de lleno al proyecto de este evento, “Democracia como respuesta a la violencia en América Latina”. Están identificando experiencias de campañas, promoviendo intercambio metodológico y formulación de políticas públicas.
Raquel, del Observatorio de favelas

Ignacio Cano, coordinador del Laboratorio de Análisis de Violencia (LAV) explicó el estudio que realizó sobre programas de reducción de homicidios en América Latina. Los resultados son los siguientes:




  • 1/3 homicidios del mundo suceden en América Latina.
  • ¼ homicidios en el mundo suceden en Brasil, Colombia, Venezuela y México.
  • La tendencia de homicidios en el mundo es a bajar, en América Latina es subir.
  • Parte de lo que concluye es que la mayoría de los programas hablan de prevención de violencia en general y no específicamente de homicidios.
  • Solo 20% de los programas evaluados tienen medición de impacto: es difícil hacerlas




Carlos Cruz, fundador de la organización Cadena de Mando, fue el representante de México. Esta fundación trabaja en la formación de jóvenes para su empoderamiento y en reconstruir el tejido social de las comunidades a través de actividades de integración, formación y generación de oportunidades económicas.

  • Testimonios de jóvenes que dicen que quieren “ser alguien en la vida” y las pandillas “te van diciendo quien eres tu” por eso se suman
  • La organización toma jóvenes que fueron pandilleros, los forma y los convierte en interruptores de conflictos. 
  • Han tratado 5700 pandilleros, 82% no han reincidido
  • Los pandilleros son victimarios-víctimas: sufrieron las ausencias del Estado
Jaime Varela representó a Honduras, con la Asociación para una Sociedad más Justa. Esta organización trabaja por una sociedad con justicia, con un sistema gubernamental que funcione y sea justo con los más vulnerables. Enfoque religioso cristiano. Trabaja en asistencia anticorrupción y justicia.


  • Son una organización cristiana que dice “Jesús no es solo oración, también es acción”
  • Se dedican a hacer investigaciones de homicidios desde la sociedad civil. Contratan investigadores y abogados privados que se ganan la confianza de la comunidad y consigue testigos para tener pruebas. Se las facilitan a la policía para que no haya impunidad.
  • Dan atención a la víctima: psicológica, legal y de investigación para que tengan justicia.
  • Es un reto trabajar en honduras donde operan 2 pandillas transnacionales.
  • Tienen también un programa de protección de testigos.


Jaime Varela

Javier Toledo y Linda Amézquita Mendoza son líderes sociales de Guatemala que hablaron sobre Jóvenes Contra la Violencia, una organización de jóvenes que promueven la seguridad en Centroamérica. Realizan campañas y foros orientados a jóvenes.

  • Cada 90 min muere un Guatemalteco.
  • Jóvenes contra la violencia es una asociación en todo Centroamérica.
  • Presentaron el proyecto “Espantacacos” se trató de poner espantapájaros vestidos de policía en los puntos donde más robaban con un cartel que decía “ojo aquí roban”. Generó una gran conmoción pública e hizo que la policía se activara en esas zonas.
  • Tienen una aplicación de denuncias donde la gente reporta crímenes.
  • También se presentó el capitulo de El Salvador pero me parece que no dijo nada relevante.

Tuesday, October 4, 2016

El revocatorio es encuentro y participación


El llamado  de la Mesa de la Unidad Democrática el pasado lunes 26 de septiembre confirma nuestra posición acerca de la necesidad impostergable de integrar a las comunidades populares a los procesos de cambio que actualmente está demandando el país frente a la situación de crisis que enfrenta.
La MUD solicitó la participación de todos los sectores de la sociedad en la difícil etapa para la recolección del 20% de las firmas y lograr la activación del Referendo Revocatorio. Se enfatizó la necesidad de la presencia de la sociedad civil de cara a este próximo reto, abriendo un compás de inclusión y encuentro, más allá del plano electoral, para tener una presencia activa y protagónica en la presión para lograr el referendo.
Ante el secuestro de las instancias del Estado y la implementación de una política represiva, ejercidas  por parte del gobierno, creemos que el éxito de los esfuerzos por cambiar la situación política y revocar la presidencia de Nicolás Maduro,  pasa por laarticulación de los factores políticos con los sectores mayoritarios de la sociedad. Un espacio donde todos podamos encontrarnos y plantear formas de manifestación y participación.
Así lo hemos aprendido en nuestro trabajo en el Movimiento Caracas Mi Convive,buscando la transformación de la cultura de la violencia a través de la implementación de políticas de convivencia junto con las comunidades en el Municipio Libertador. Allí hemos visto cómo las formas represivas y sectarias para el control de la violencia por parte del gobierno, solo han disgregado y afectado negativamente a las comunidades, en contraste con las iniciativas surgidas a partir de la gente, y donde éstas trabajan de forma articulada con otros entes y organizaciones. Son estas las propuestas que han logrado prologarse en el tiempo y tener un impacto duradero en las comunidades.
La recolección del 20% este 26, 27, y 28 de octubre plantea el reto de lograr una participación masiva en medio de condiciones adversas y frente a un Estado represor. En las elecciones de 6D de 2015, también se enfrentó una situación similar, con voceros del gobierno desconociendo de antemano resultados y apostando a la desmoralización y la inasistencia de la gente. En la validación de firmas del primero de septiembre, el gobierno activamente impidió la movilización de firmantes y son reconocidas las trabas logísticas y materiales que el mismo CNE aplicó en las jornadas. Estas dificultades no impidieron la realización y la masiva  participación  (inéditas en este tipo de comicios) registradas en las elecciones del 6D y el éxito de la validación de firmas, con casos emblemáticos de personas que permanecieron hasta tres días seguidos en los centros de validación, o se desplazaron desde locaciones remotas, incluso a pie.
El 6D, el 1%, y el 1° de septiembre son los precedentes de una épica de la gente, una épica de convivencia, que va construyendo, entre todos, formas de resistirse a la violencia. Las jornadas del 20%, en octubre, deben ser un paso más en esa dirección, un paso más de participación que derrota al sectarismo del gobierno.
También obligan a los factores políticos representados por la MUD a coordinar esfuerzos con diferentes sectores de la sociedad, abriéndose a nuevas propuestas y liderazgos locales, estableciendo canales de comunicación clara y transparente y reconociendo las expectativas y exigencias  de gran parte de la población.
La activación del revocatorio es vista, más allá de su alcance político, como un mecanismo para que se produzcan cambios reales que reviertan efectivamente la terrible situación de hambre, padecimiento y violencia que constituye la diaria realidad de los venezolanosRevocar el gobierno de Nicolás  Maduro se percibe como la única forma de cambiar las políticas económicas y sociales que han generado las crisis de alimentación, salud e inseguridad que nos afectan.
Las comunidades populares y las clases medias de nuestro país  están exigiendo respuestas y el Estado solo ha implementado planes sectarios e ineficaces y formas de represión  y desconocimiento. La exigencia popular es de priorizar la solución de estos problemas a través de maneras de participación donde las comunidades y las personas sean sujetos activos, reconocidos y articulados con el resto de la sociedad. Las jornadas del 26,27 y 28 de octubre deben materializar el encuentro de las clases medias y populares en esta necesidad de participación y no violencia.

En nuestra experiencia en el Municipio Libertador hemos visto casos donde frente a las condiciones más adversas y brutales, la gente ha reaccionado a través de los lazos de convivencia y solidaridad. En el encuentro y el reconocimiento del otro se ha encontrado la fuerza para materializar soluciones. El momento actual que atravesamos como país también es de conflicto y dificultad, pero nos plantea la oportunidad de reconocernos en nuestra diversidad, actuar en conjunto y articularnos en un frente conjunto y masivo.
Es una tarea difícil y llena de obstáculos pero también la única forma para exigir y producir los cambios que estamos necesitando y que encuentran en el Referendo Revocatorio una primera y fundamental vía.

Monday, September 5, 2016

El 1° de septiembre: el logro de encontrarnos para enfrentar la crisis

      Las grandes expectativas que teníamos para la movilización del 1° de septiembre comenzaron a hacerse realidad desde las primeras horas de  ese día. En nuestra  ida al punto de encuentro desde donde comenzaría la caminata,  atravesamos una ciudad de calles despejadas, como de domingo. Lo interpretamos como señal de que la gente se estaba preparando y aquel día la gran mayoría de los venezolanos se avocaría, de una forma u otra,  a la manifestación.
La gente  había llegado desde temprano. A las 9 de la mañana una gran multitud, que continuaba creciendo, llenaba la Avenida O’higgins.          Una amplia reunión de  personas, diversa, compuesta por vecinos de la zona y grupos venidos de sectores como La Vega, Caricuao, Carapita, La Pastora, La Cota 905 y el 23 de Enero.  Diferentes líderes comunitarios traían pancartas con consignas de apoyo al RR y que identificaban a sus comunidades.  Fue una primera impresión de aliento. Ante la intensa campaña del Gobierno Madurista de desmoralización  e intimidación, que durante semanas  había buscado minar la voluntad de las personas, se había producido una respuesta de participación masiva, dando la cara con orgullo y retando al miedo.
Sobre todo, sentimos que aquella era una muestra palpable y contundente de nuestra verdadera naturaleza de convivencia y reencuentro. El discurso de violencia y polarización, con el que se nos ha bombardeado desde el gobierno, que convierte expresiones de descontento en actos terroristas y busca imponer la confrontación hostil como única forma de resolución a los problemas de los venezolanos, se  nos mostró en aquel primer momento de la marcha en toda  su magnitud de mentira e insulto; una representación  falsa e irresponsable  de nuestra situación  por parte  un grupo desconectado del país para intentar justificar su presencia en el poder.
Las siguientes horas de la marcha, en una ruta que nos llevó por la Avenida Victoria y Las Mercedes  hasta llegar a hasta la Avenida Francisco de Miranda, no hizo sino confirmar esta realidad.
Los episodios irregulares que se produjeron en el Rosal y la Libertador, por grupos aislados de una u otra tendencia, fueron hechos aislados en medio de un manifestación de inmensas proporciones , llevada a cabo por las diversas personas que participaron con una actitud ejemplar a de civismo y profunda responsabilidad.  
Esto se vio no sólo en las personas que marchamos durante toda la jornada, sino en la gente que  acompañó e interactuó con los manifestantes.  Al pasar por edificios de la Misión Vivienda a lo largo de la ruta, conversamos con algunos residentes de los mismos, que aunque no participaban en la marcha,  respetan nuestro derecho sin mayores complicaciones. Algunas personas incluso los invitaban a sumarse, siempre en  medio de  un intercambio cordial y de entendimiento. En la Madariaga atravesamos la zona controlada por la GN sin problemas. Nuestro desenvolvimiento, ordenado y pacificado, no dio pie a ninguna  intervención de los contingentes del ejército con los que  nos cruzamos.  Conocimos testimonios de gente que dio la mano a soldados, con incluso algunos de ellos expresando su apoyo a la manifestación. A la marcha se sumaron  grupos de personas que desde el día anterior se trasladaron a Caracas desde distintos puntos del país, a pesar de los cierres de vías y alcabalas. En la Avenida Victoria, por ejemplo, señoras que venían de buscar bolsas de comida ayudaron y acompañaron a los marchantes, antes de volver a sus casas.  Durante toda la jornada el mensaje de los manifestantes fue claro: estamos aquí para expresar el descontento ante la situación, a exigir la activación de mecanismos democráticos para cambiarla, expresar en nuestras acciones la firme voluntad de lograr nuestros objetivos sin violencia, juntos, sin dejarnos imponer la agenda de violencia y confrontación obcecada que el gobierno y su dirigencia insiste en imponernos.
Llegamos al municipio Chacao alrededor del mediodía.  Un inmenso caudal de gente salido del Municipio Libertador, unido a multitudes venidas de todos los puntos de Caracas y de ciudades y pueblos de Venezuela.  La jornada culminaba y se convertía en hito de la construcción de una solución de convivencia y encuentro en oposición a la cultura  de violencia a la que el gobierno busca darle continuidad.
La grave situación de crisis que atravesamos, con su carga de dificultades y problemas, exige sacar  lo mejor en nosotros para enfrentarnos a ella.  Nos muestra un camino donde asumimos la importancia de nuestra participación activa y responsable para promover y activar soluciones democráticas y de convivencia. Para nosotros la muestra de esta conciencia  se ha materializado  en esta manifestación  del 1°de septiembre.  Es un logro indiscutible y muestra la dirección a la que dirigiremos nuestros próximos pasos.

Roberto Patiño
Coordinador de Movimiento Mi Convive

Miembro de Primero Justicia

Monday, August 22, 2016

¿Busca el Estado convertirnos a todos en criminales?

      
           No nos hacemos la pregunta con sorna o ánimo alarmista. Surge a partir del análisis de las acciones y propuestas implementadas por el gobierno de Nicolás Maduro y de las consecuencias derivadas de estas acciones, padecidas en carne propia.
            En los últimos tiempos el problema de la crisis alimentaria, por hablar sólo de uno de los más graves,  ha sido abordado por el gobierno a través de iniciativas nocivas que en la mayoría de los casos han actuado como revulsivos, con resultados que empeoran, recrudecen y complejizan la situación.
Iniciativas como los CLAPS, por ejemplo, adjudican la distribución de alimentos básicos a grupos parcializados al partido en el poder, que entregan cantidades ineficientes de comida a personas seleccionadas por un criterio más sectario que de necesidad. Las denuncias entorno al acaparamiento, tráfico y sobreprecio de las bolsas del CLAP se han reproducido a partir de la instauración del plan.
La activación “sorpresa” del plan, ocurrido en la avenida Fuerzas Armadas, en Caracas, en junio pasado, produjo enfrentamientos entre personas que habían estado esperando desde la madrugada por alimentos, cuando éstos fueron “requisados” abruptamente por los “comités” supuestamente encargados de su distribución, en una situación irregular que culminó en violencia.
El actual contexto país es de dinámicas planteadas para someter a las personas a escenarios de tensión, desespero, rabia y violencia. Realizar largas colas durante horas, muchas veces para obtener pocas cantidades o ninguna de productos, genera circunstancias de desánimo, ira y conflictividad. La realidad de las colas ha propiciado nuevas formas de corrupción, criminalidad y alteración del orden: mercado negro de alimentos, irregularidades en la distribución, revendedores de comida, mafias de los “puestos” y números en la cola, actuaciones corruptas de los funcionarios policiales encargados de vigilarlas, roces entre personas de la comunidades que se sienten “invadidas” por personas de otra comunidad que acuden a su zona buscando alimentos.  Esto sin contar la represión que se hace sobre las s manifestaciones de protesta entorno a la problemática de la alimentación, los “mini saqueos” que se suceden en los sectores populares  a diario.
De una forma cruel, el gobierno evade  responsabilidades en un discurso que criminaliza a las víctimas de la situación. Según el gobierno los manifestantes forman parte de grupos subversivos, los “bachaqueros” han sido creados y trabajan en conjunto con productores y empresarios, las personas que no pueden comer pertenecen a grupos disidentes al gobierno.
La realidad es que el hambre, en la que han sumido a nuestra gente,  es uno de los peores padecimientos que puede sufrir el ser humano, que físicamente tiene consecuencias en nuestro comportamiento y actitud y ante el que una gran mayoría de los venezolanos se enfrenta a diario, con consecuencias terribles para sí mismos y los suyos.
Una madre en la Vega nos brindaba un testimonio desgarrador al relatarnos cómo sufría accesos  de rabia con sus hijos, luego de privarse de comida para dársela a ellos. La mujer se sorprendía de una rabia que no sabía explicar en un principio y que luego relacionó alarmada con su falta de alimentación. Una respuesta fisiológica natural para una persona  que prácticamente vive un cuadro de inanición.
El Observatorio Venezolano de la Violencia, confirmando algo que venimos viendo desde hace algún tiempo, reporta un aumento de la criminalidad, por una incidencia importante de “crímenes por hambre”. Hurtos y saqueos de comida o robos de bienes para vender y poder comer. Delitos que actualmente no son, en su totalidad, cometidos por delincuentes regulares, sino por personas desesperadas, llevadas al extremo por la situación.
En una actividad en la Pastora, el pasado fin de semana, pudimos conocer la percepción de la gente en torno al último anuncio presidencial de aumento de sueldos. Las personas se veían preocupadas por la noticia: sabían que el aumento incidiría en la subida de precios y ponía en peligro sus lugares de trabajo, a sabiendas de que muchas empresas no podrían financiarlo. Su respuesta ante el anuncio era de desconfianza y molestia, eran conscientes de las realidades económicas que implicaba y sólo podían esperar nuevos problemas a partir de esta  iniciativa gubernamental.
Casualmente, la actividad en La Pastora era un sancocho comunal, organizado por la gente para enfrentar el hambre y celebrar un bingo para recaudar fondos para una iniciativa contra la violencia. El dinero reunido se utilizaría para dotar de timbres a diferentes puntos del barrio y así establecer un sistema informal de alarma para robos y hurtos y alertar a todos los vecinos.
Al ver estas iniciativas, realizadas sin apoyo del Estado, donde aflora la necesidad autentica de resolver los problemas a través de formas solidarias y convivenciales, donde la gente apela a lo mejor de sí misma para tenderle la mano al otro y meterle el cuerpo a la crisis, la pregunta que formulábamos al comienzo de este texto se hace aún más pertinente. ¿Por qué son tan nefastas las políticas del gobierno hacia la gente? ¿Por qué parecen llevarnos a situaciones extremas en vez de ayudarnos a organizarnos y propiciar el encuentro  y una mínima convivencia, además de aportar soluciones viables que puedan sostenerse en el tiempo?
¿Busca el Estado convertirnos a todos en criminales?

Roberto Patiño
Coordinador de Movimiento Mi Convive
Miembro de Primero Justicia



Tuesday, August 16, 2016

El poder del encuentro

    

       En momentos de profunda crisis como la que vivimos actualmente, la gente puede tomar la responsabilidad sobre sí misma y su entorno, y se encuentra con otros para buscar aliento, ayuda y enfrentar la adversidad.
Esta ha sido siempre nuestra  experiencia y se ha confirmado en estas semanas. En nuestra iniciativa #alimentalasolidaridad, logramos articular con miembros de la comunidad, organizaciones y otros sectores de la ciudad para lograr dar una comida diaria a 220 niños durante 8 semanas, en el período de vacaciones. Una iniciativa a la que sumamos más beneficiarios y  que hubiese sido imposible de lograr sin el esfuerzo y el compromiso de toda la gente involucrada, bajo una visión de solidaridad y convivencia auténticas.
Gente como la señora Juana, que ayuda a organizar a sus vecinos, detectando cuáles están en mayor situación de riesgo para ser los primeros beneficiarios de las comidas. La señora Juana busca a gran parte de los niños, avisa a sus padres para lleguen a tiempo y se asegura de que todos los muchachos sean alimentados. Junto con otras mujeres de la comunidad se encarga de la preparación de las comidas y el aporte de parte de los ingredientes. Los niños confían en ella, una figura familiar y reconocida para ellos. Los niños la ven venir, llamándola “Mamita”,  la única satisfacción que demanda la Sra. Juana de su labor. 
Hemos contado con la ayuda de nutricionistas para elaborar menús adecuados y de estudiantes y jóvenes que realizan una labor de voluntariado para apoyar el servicio de los niños.  Personas en otros sectores de la ciudad han logrado obtener los insumos necesarios para mantener la iniciativa durante el tiempo estipulado
Las comidas se han convertido en espacio de encuentro, donde la gente puede intercambiar información, estrechar lazos y a veces, sencillamente, ser escuchada. Compartimos experiencias estremecedoras y la situación extrema de padres y niños, pero también nos alegramos con las personas  al ver la diferencia que este esfuerzo va marcando en sus vidas: una ayuda inestimable para atravesar la situación y reveladora de la trascendencia de los vínculos de solidaridad que vamos forjando.
Por el contrario la narrativa gubernamental hace un relato del país signada por el miedo y la desconfianza entre nosotros y donde  las relaciones se dan solo a través del sectarismo o el sometimiento a un grupo en el poder, so pena de ser castigados o excluidos.
Es una visión de enemigos y facciones irreconciliables. Nos muestra otra cara de la moneda, donde  ante la crisis podemos ceder a la desesperación y el miedo. Perder la  esperanza, considerarnos incapaces y en desventaja ante la avasallante realidad  y resentirnos con aquellos cuya situación es diferente a la nuestra. Una visión terrible, con su sectarismo, su defensa a ultranza del poder por sobre las necesidades del país, que criminaliza a quienes cuestionan sus procedimientos o critican sus acciones tratándolos de traidores y enemigos y que establece una visión de violencia, conflictividad, y resentimiento.
            Cuando vemos la represión de las fuerzas policiales, con violaciones a derechos humanos cometidas sin restricción o penalización,  así como actos de violencia en los micros saqueos que se producen diariamente en el país, con su saldo de desesperación y dolor, podemos creer que esta visión, tan cercana a la de la narrativa oficial, se ha convertido en la de la gente.
Y no es así.
Es cierto que son necesarios profundos cambios políticos y económicos para generar soluciones estructurales que nos permitan salir de la crisis en la que estamos sumidos. Pero también es verdad que estos cambios no podrán darse sin tomar en cuenta a todos los sectores  de la sociedad, con su participación y compromiso.
El actual momento de crisis se recrudece y empeora en el desánimo y la fragmentación. Exige de nosotros el reconocimiento de los problemas y de nuestras capacidades, cualesquiera que éstas sean,  y el juntarnos y organizarnos  para enfrentar las grandes contrariedades, produciendo soluciones reales y duraderas.
En cada sancocho, cuando logramos poner un plato de comida frente a un niño, nos damos cuenta del efecto positivo que podemos causar en su vida, y que se da gracias al poder del encuentro organizado de muchas personas: familiares, amigos y vecinos.
Esa es nuestra verdadera realidad.
En esta semana una iniciativa inspirada en nuestros sancochos se produjo en Margarita y sus organizadores lograron alimentar a 150 personas. Ya llevan otro hecho y buscan hacer al menos un sancocho por semana. Como nosotros, también han reconocido y, más importante aún, están ejerciendo, el enorme poder de reconstrucción y cambio, de solidaridad y convivencia, que en medio de esta dura situación sólo puede generar el encuentro entre nosotros.

Roberto Patiño
Coordinador de Movimiento Mi Convive
Miembro de Primero Justicia


Monday, August 8, 2016

Una acción y un compromiso contra el hambre

       

           Salimos de un encuentro en una comunidad donde implementaremos nuestra iniciativa del Sancocho Popular. Esta vez hemos logrado asegurar, por las próximas 8 semanas, una comida diaria para 120 niños.
            Aunque lo consideramos un triunfo, un pequeño triunfo en medio de esta brutal crisis, salimos de la reunión muy afectados. Los testimonios de las personas son abrumadores.
            Un chamo de quince años se desmaya en medio de una clase. Sus  compañeros y la profesora lo atienden. El muchacho, con esfuerzo, con mucha pena, les relata que en su casa ha llegado a un acuerdo con la madre: él no comerá para poder repartir los pocos alimentos que se consiguen entre sus hermanos menores. Lleva dos días con una sola comida en el cuerpo.
            Una profesora llega todos los días a su salón. De la casa se trae una arepa, su desayuno para aguantar hasta la tarde. Se va enterando de la situación de sus alumnos: no están desayunando en su casa, no traen meriendas.  La mayoría de los días, antes de iniciar la jornada escolar, esta profesora saca su arepa, la pica en pedazos y la reparte entre sus muchachos.
            En ese mismo plantel, una de las profesoras no está comiendo. Como el muchacho de 15 años, ella también se desmaya porque también ha hecho un pacto en su casa, con su esposo. La poca comida que consiguen deben repartirla primero entre sus hijos. Si después queda algo será para ellos, pero primero los niños.
Es difícil, trágica, la situación y hay mucha angustia, mucha pena, mucha impotencia. Sobre todo esto remontamos.
La comunidad busca formas de enfrentar esta crisis. Antes de reunirnos, han hablado entre sí y elaborado una lista de las personas más afectadas en el barrio. En su gran mayoría madres o familias con niños pequeños que necesitan ayuda inmediata  para poder alimentar a sus hijos. La iniciativa del sancocho está dirigida prioritariamente a ellos.
            Nadie acá va a obtener una ganancia o comerciar con los alimentos recibidos, las personas no pertenecen a ningún partido en particular. Están acá por su vulnerabilidad frente al problema. Se juntan con líderes comunales, a quienes los unen relaciones de confianza y vínculos de respeto. Todos están viviendo un problema  espantoso al que buscan encontrar una primera solución, en la medida de sus posibilidades,  y los mueve el interés por sus familiares, por los niños de sus vecinos y conocidos.
            Ellos mismos se organizan en equipos de voluntarios, estableciendo quienes cocinarán, los materiales que pueden aportar y los tiempos para hacerlo, asumiendo la responsabilidad de llevar a cabo el proyecto.
 Por nuestra parte articulamos con personas en otros sectores de la ciudad para poder conseguir  los ingredientes del sancocho y asegurarnos de que su suministro se mantenga durante las ocho semanas que nos hemos planteado. Una de nuestras colaboradoras se dirige al mercado de Chacao y va puesto por puesto hablando de la iniciativa, de quienes la integran y hacia quienes va dirigida. Todos están claramente afectados por la situación y se comprometen a contribuir. Según nuestros costos, una comida diaria para un niño sale por BsF. 450. Al enterarse, una persona exclama eufórica: “¡¿Pero cómo no vamos a conseguir ni 450 bolos para darle de comer a un muchacho, chico?!”.
En ningún momento se habla de limosnas  o donaciones. Todas las personas reaccionan desde el lugar donde se reconoce al otro y donde se establece una responsabilidad profunda, que tiene que ver con lo que podemos hacer  y el valor de ese esfuerzo, tanto para el que lo hace como el que lo recibe. Del vínculo autentico y profundo que se establece entre ellos.
Salimos golpeados de la reunión. La crisis es implacable y los padecimientos que causa a las personas nos conmueven. Pero también es cierto que el grupo, en medio de la adversidad, ha podido organizar otro sancocho.
Este es un momento decisivo.
Por un lado se puede continuar con la retórica y el accionar gubernamental de mezquindad y negación ante la crisis alimentaria y su efecto sobre la gente. Un camino donde se toman decisiones que criminalizan al otro y donde la preservación  de espacios de poder está por encima de las necesidades y problemas de la gente.
O podemos comprometernos, unir esfuerzos, asumir responsabilidades y tomar acciones para enfrentar esta crisis espantosa  y atravesarla juntos, consiguiendo y materializando soluciones reales, duraderas y auténticas.
Creemos que la decisión es clara.
No es la más fácil. Nos pone a prueba a cada momento y exige de nosotros fortaleza y compromiso. Pero sus resultados son palpables  y sacan lo mejor de nosotros. En nuestro caso lo vemos cuando ponemos un plato de comida frente a un niño y sabemos que, al menos por ese momento, le hemos ganado una al hambre.
Otras maneras de relacionarnos son necesarias, si de verdad nos importa conjurar esta crisis histórica y construir un futuro. Si de verdad queremos un cambio para reconstruir la convivencia.
Es el momento de la solidaridad.

Roberto Patiño
Coordinador de Movimiento Mi convive
Miembro de Primero Justicia


Monday, August 1, 2016

El hambre no es mentira y la solidaridad no es un crimen

         
 El gobierno venezolano ha asumido a través de sus acciones y discurso un comportamiento en el que ha negado la gravedad de crisis alimentaria, evadido culpas, achacándoselas a otros con el argumento de la guerra económica, y difamado e intimidado a las personas y organizaciones que denuncian la situación o trabajaban para enfrentarla, ligándolas de una forma indignante a complots internacionales y amenazas conspirativas e insultando, reprimiendo y denigrando a los afectados por el problema.
En días recientes, programas de medios estatales reaccionaron en esta misma tónica, con acusaciones y aseveraciones maliciosas, completamente erradas e infundadas, generadas a partir del reporte en una reconocida cadena internacional sobre la situación en una localidad, en Ruiz Pineda,  ligada a una de nuestras actividades. Otros organismos del estado acudieron, incluso, a “monitorear” la situación.
La actividad se trataba de la iniciativa de Sancocho Comunitario. En  nuestro trabajo en las comunidades de 23 de Enero, San Agustín, Catia y Pinto Salinas, se hizo evidente que la crisis alimentaria alcanzaba niveles inéditos y alarmantes: eran terribles  los testimonios de necesidad que compartían con nosotros las personas con las que trabajábamos y muy grande el número de niños acudiendo a las actividades pidiendo comida.
Para nosotros fue imposible desentendernos de esta realidad y junto con la comunidad, recuperamos la tradición popular de la celebración del sancocho, alrededor del cual la gente se reunía a compartir y alimentarse con familiares, amigos y vecinos, haciéndolo operativa con otras organizaciones y personas de diversos sectores de la ciudad.
Cuando un sancocho, un acto gregario generado por los mismos integrantes de la comunidad en colaboración con organizaciones y personas (es decir: familiares, amigos y vecinos), es tratado por el Estado como una acción subversiva, un acto de traición a la patria o la muestra hostil de un complot internacional, el Estado está, sencillamente, criminalizando la convivencia y la solidaridad y a aquellos que la promueven y la ejercen.
Nos está diciendo que las únicas relaciones que permitirá entre nosotros serán de desconfianza, enemistad y sumisión. Que nuestra vida tiene que estar regida por el miedo, la carencia y el rencor.
Y esto no podemos aceptarlo.
Hemos realizado más de 30 sancochos con la participación de 3200 personas y se continúa trabajando activamente para reproducirlos en otros puntos de la ciudad. No pretendemos darle una solución definitiva al complejo problema de la crisis alimentaria, pero si una respuesta inmediata a partir de la solidaridad que nos exige el momento y la responsabilidad con el otro.
En nuestra experiencia, anteriormente en sólo en dos ocasiones,  un colectivo local y un grupo de individuos intentaron detener la realización de los sancochos, bajo los argumentos de que miembros de nuestra organización no podía realizar actividades en “sus” territorios y desconociendo la voluntad de las personas de la comunidad. Fueron los mismos integrantes de la comunidad (gente, recalcamos,  de distintas tendencias políticas) los que buscaron otros espacios cercanos e intercedieron, con firmeza y sin violencia, para lograr continuar con la comida.
Hace tres años creamos junto con Leandro Buzón el movimiento Caracas Mi Convive. Trabajamos con individuos y comunidades de diferentes sectores y con visiones distintas a las nuestras, agrupados a partir del compromiso por la convivencia, la solidaridad y la búsqueda de soluciones reales que surjan desde la comunidad y en donde esta sea protagonista y primera beneficiaria. 
Son relaciones construidas con los años. Para nosotros es un orgullo y un honor poder compartir  todos los días con las personas y grupos que nos permiten trabajar con ellos y acompañarlos.
             Nuestro trabajo en Caracas Mi Convive se da a partir de la necesidad de enfrentar la violencia, no sólo como problema sino como una cultura que nos ha traído dolor y desconfianza e inhabilita la clave para el avance social: la colaboración entre todos. De saber y reconocer que en nosotros existe una necesidad de encontrarnos y compartir. Que claro que es posible enfrentar esta terrible situación en la que nos encontramos y salir de ella fortalecidos, estrechando los lazos que nos unen y creando unos nuevos.
Que tenemos que tener un sentido de responsabilidad para con nosotros y los demás.
El problema de carencia de alimentos existe y nos está afectando a todos, no forma parte de un guión o una pieza de propaganda. Hay que reconocerlo y actuar de inmediato en la medida de nuestras posibilidades, para enfrentarlo y ayudar a otros a hacerlo.
La convivencia no es un eslogan publicitario, ni un truco egoísta para ganarnos simpatías o favores, es el vínculo sincero que nos permite vivir en conjunto y construir un  futuro auténtico como personas y grupos.
El hambre no es mentira y la solidaridad no es un crimen.
El trabajo que tenemos es muy duro y Caracas Mi Convive, como tantos otros en estos momentos, continuará haciéndolo.
Lo otro es validar el odio, la desgracia y la confrontación y eso es algo que la inmensa mayoría de los venezolanos está demostrando que no quiere y, sobre todo, no se merece.


Roberto Patiño
Coordinador de Movimiento Mi convive
Miembro de Primero Justicia